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“La Rosa del Azafrán” es una zarzuela en dos actos, adaptación libre de la comedia de Félix Lope de Vega “El perro del Hortelano”, con música de Jacinto Guerrero, y libro de Federico Romero Sarachaga Guillermo Fernández-Shaw, estrenada el 14 de marzo de 1930 en el Teatro Calderón de Madrid.

Ambientada en la España rural de principios de S. XX, narra una bella historia de amor, no exenta de encuentros, desencuentros, celos y egoísmo, entre dos personas de distinta clase social, Juan Pedro, un mísero labrador y Sagrario, el ama de la finca donde este trabaja.
Incapaz de romper las barreras sociales, Juan Pedro decide no pensar en el amor de Sagrario y pide en matrimonio a Catalina, una pizpireta criada. Pero el ama, celosa, pues estaba secretamente enamorada del jornalero, actúa entonces como el perro del hortelano, consintiendo pero moviendo hilos a la vez, para que este matrimonio no se lleve a cabo, Juan Pedro, por su parte, no ajeno a las leves señales de Sagrario, decide declararle su amor.

Este amor será rechazado por miedo al qué dirán por lo que el labriego, sintiéndose despechado, marcha lejos del pueblo.
Catalina, entre tanto, aceptará los amores de su antiguo pretendiente, el descuidado Moniquito.

Transcurrido más de un año, Juan Pedro regresa al pueblo sin haber podido olvidar el amor de Sagrario. Viendo tal situación, otra sirvienta avispada y muy de confianza del ama, inventa que Juan Pedro es el hijo perdido de Don Generoso, un noble anciano trastornado de la cabeza que antiguamente había tenido propiedades y buena fortuna, pero lo había perdido casi todo en la guerra. De esta manera, Juan Pedro puede alegar tener la misma clase social que su amada y pueden acabar su historia de amor con un final feliz.